Valencia vuelve a anunciar toros y, con ello, se abre oficialmente la temporada grande. Las Fallas ya están sobre la mesa y, tras un año de silencio en el coso de la calle Xàtiva, la plaza recupera su pulso. Una feria que genera, edición tras edición, una preocupante pérdida de personalidad. El último ciclo fallero fue un desfile anodino, sin relato ni emoción, una sucesión de tardes intercambiables que dejó a la afición con la sensación de haber asistido a algo prescindible. Esta nueva edición, pese a algún retoque a mejor en los carteles, no termina de sacudirse esa inercia de medianía que amenaza.
El apartado ganadero, al menos, sostiene parte del interés. La inclusión de La Quinta, Victoriano del Río y Santiago Domecq introduce un punto de seriedad y expectativa: hierros contrastados, con recorrido y capacidad para marcar diferencias cuando el toro es puesto en el centro del discurso. No sucede lo mismo en el plano de los toreros, donde, sin ausencias que puedan calificarse de escandalosas, sí se detectan decisiones difícilmente defendibles. Especialmente significativa resulta la ausencia de Diego Urdiales, hoy convertido —tras la retirada de Morante— en el último torero de culto, en ese diestro al que se sigue no por estadística ni mercadotecnia, sino por fe. El riojano dio motivos más que sobrados la pasada temporada para tener, al menos, una tarde en una feria que presume de categoría.
En el polo opuesto, no se puede tolerar la doble presencia de Talavante, sin aval que la justifique, ni el interés artístico que debería exigirse a quien repite en un ciclo así. Tampoco se entiende que Roca Rey comparezca una sola tarde. Ídolo indiscutido en Valencia y figura que se reclama a sí misma como eje del escalafón, el peruano debería asumir mayor responsabilidad. Se echa de menos, igualmente, a Daniel Luque, y resulta inevitable pensar en Aarón Palacio, que tras una última temporada de novillero de notable altura merecía asomarse a una plaza de este rango. Y ya en el escalafón menor, sorprende la ausencia de Tomás Bastos, quizá el nombre con mayor tirón e interés del momento, que habría encontrado en este primer puerto de montaña del año un escenario ideal para medir su verdadera dimensión.
Una vez hecho un análisis general de la feria, pasemos pues, como ya es habitual en esta casa, a analizar tarde a tarde el serial:
08/03: Novillada con picadores. Emiliano Osornio, Mario Vilau y Marco Polope (Talavante). Novillada bien estructurada. Osornio atesora clase y un concepto atractivo; Vilau cerró la temporada con rotundidad, dejando razones para seguirle la pista. De Marco Polope no tengo referencias directas.
13/03: Fortes, David de Miranda y Román (La Quinta). Para quien firma estas líneas, el cartel más atractivo de todo el ciclo. La Quinta es, por sí sola, un argumento de peso: una ganadería que dota de contenido a la tarde y que el año pasado dejó en Valencia toros de enorme nota, como aquel inolvidable “Famoso” que protagonizó uno de los tercios de varas más memorables que he visto. Román regresa con todo el crédito ganado tras cargar con la corrida el pasado año en una tarde dramática, marcada por el pavoroso percance de Borja Jiménez. Fortes despierta interés con este hierro exigente y David de Miranda completa una terna construida desde la meritocracia.
14/03: Alejandro Talavante, Roca Rey y Samuel Navalón (Victoriano del Río). Probablemente, el día de mayor impacto en taquilla. Victoriano del Río es un seguro ganadero, una divisa que rara vez traiciona al aficionado. Roca Rey lidiará su hierro predilecto en una de sus plazas bandera. Abre cartel Talavante en la primera de sus dos abusivas tardes. Cierra Samuel Navalón, que entra en un cartel de máximo relieve tras superar un gravísimo percance. La tarde supone para él una oportunidad de oro; condiciones tiene, ahora queda verlo refrendarlo.
15/03: Sebastián Castella, José María Manzanares y Pablo Aguado (Jandilla). Pablo Aguado es el único argumento artístico que sostiene este cartel. Su notable temporada pasada invita a comprobar si continúa una evolución que lo señale como el revulsivo que está llamado a ser. Castella y Manzanares aportan el sopor al cartel, descomponiéndolo por completo. Si bien, los toros de Jandilla tiene buena trayectoria en Valencia.
16/03: Novillada con picadores. Juan Alberto Torrijos, Julio Méndez y Julio Norte (Fuente Ymbro). Quizá no sean los novilleros más punteros, ni la combinación más acertada, pero no termina de disgustarme el cartel. Bien la presencia de Fuente Ymbro. Y Julio Méndez y Julio Norte tiene pueden encajar muy bien en la afición valenciana. Novillada que, sin grandes alharacas, puede dejar buen sabor de boca.
17/03: Miguel Ángel Perera, Víctor Hernández y Marco Pérez (Santiago Domecq). Cartel que, sin alcanzar la redondez absoluta, me resulta estimulante. Es el modelo que se viene reclamando: un torero veterano abriendo cartel y dos jóvenes con proyección asumiendo responsabilidades. Santiago Domecq es una ganadería que se adapta al concepto de los tres y que acostumbra a ofrecer opciones. En Víctor Hernández no dudo, llega con crédito sólido y no podía faltar en la primera feria importante del año; ojo con este torero. Marco Pérez afronta una prueba seria, bien planteada para medir su crecimiento y su capacidad de asumir compromisos mayores.
18/03: Borja Jiménez y Tomás Rufo, mano a mano (Domingo Hernández). Este mano a mano lo vamos a ver en varias plazas este año. Y no le encuentro el sentido por ninguna parte. No sé que rivalidad existe entre Borja y Rufo. Mucho más interés habría tenido un enfrentamiento entre Borja Jiménez y Víctor Hernánde. También, hubiese llevado tres ganaderías y variando encastes entre ellas.
19/03: Alejandro Talavante, Emilio de Justo y Juan Ortega (Núñez del Cuvillo). De esta terna tengo la mirada puesta en Emilio de Justo y en Juan Ortega. Y en los dos por el mismo motivo. Ver la versión que ofrecen. De Justo el año pasado no estuvo del todo centrado. Y el sevillano anduvo en la irregularidad, pero merece la pena esperarlo. Núñez del Cuvillo anda en horas bajas.
Luces y sombras, en definitiva, articulan el serial valenciano de las Fallas. Una feria que alterna destellos de interés con decisiones discutibles, tardes con contenido frente a otras sostenidas por la rutina y el nombre propio. El análisis queda hecho. El siguiente, llegará probablemente con la Feria de San Isidro.
Escrito por Álvaro Cabello